11.24.2009

Exposición de Museo de Antropología de Xalapa 19.Nov.2009











Se buscan Guadalupes

 

Los rostros que nos miran a través del papel fotográfico, en apariencia distantes y aislados  entre si, tienen dos moradas en común: el espacio geográfico, Morelia y el nombre, Guadalupe. El hecho de que puedan coincidir aquí y volcar la diversidad de sus miradas sobre nosotros se hace posible a partir del trabajo de Ryuichi Yahagi y de su proyecto “Se buscan Guadalupes”. Éste comienza con la premisa de que el nombre de Guadalupe es de gran importancia histórica y religiosa en México y, por tanto, es asignado  a una gran cantidad de personas como una forma de nombrarles significativamente. Ante esto Yahagi se pregunta ¿Quiénes se llaman Guadalupe? Justamente en ese punto se articula su trabajo: en el ir constantemente en búsqueda de las personas que día a día viven con este nombre y encontrarlas en los lugares que transitan cotidianamente. Dicho de otra forma, se logra un acercamiento a la heterogeneidad de modos de vivir partiendo de una aparente homogeneidad.

En el proceso Yahagi se encuentra con decenas de individuos que se están creando continuamente a partir de sus condiciones espaciales, sociales e históricas y, en el acto, recreando un nombre. A través de los y las Guadalupes entrevemos que en este espacio confluyen personas de una gran variedad de entornos, creencias, tradiciones, pensamientos, con diferentes modos de habitar el mundo y, por tanto, de habitar su nombre. Por dar un ejemplo: entre los rostros que vemos encontramos a quienes se apegan con gran aprecio y cariño a las implicaciones religiosas de Guadalupe o también a quienes lo llevan  con mucho orgullo sin que necesariamente sea por su importancia católica. Por el contrario, hay quienes se llaman  así  resignado(a)s a no poderse llamar de otra manera y  quienes lo esconden tras un segundo nombre como una forma de negarse a habitar el Guadalupe o como una forma de indiferencia.

Aunque en un principio se busca el-nombre-común con lo que Yahagi se topa es con las diferencias que en él se albergan. De esta manera, nosotros al enfrentarnos a estos rostros estamos ante una infinidad de historias que comprueban que el significante no tiene un significado único y especifico sino que se significa sólo en la medida en que se habita en él, en que se reinterpreta continuamente.

En este sentido “Se buscan Guadalupes” requiere, en definitiva, una mirada  cómplice  que  no sólo repare en el hecho de que las personas que han sido fotografiadas tienen un nombre en común sino que escudriñe en cada rostro la multiplicidad de significados  que moran en Guadalupe.

 

Maribel Escobar

 

 

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